Almería

Vengo de una generación donde todo lo prohibido,
O era tu enemigo o tu mejor amigo,
Los puntos medios no existían,
Íbamos a la calle, sin mirar los detalles, siempre con malas compañías,
El barrio y sus códigos,
escribo melancólico,
soy Caronte me decía un vecino alcohólico,
Nunca he movido kilos, pero sí he visto placas,
En la puerta de casa… lo mataron, esas ratas,
Se escucharon disparos, decían que venían a por Francis,
Entraron por la calle Sevilla abriendo fuego desde un taxi,
Todo el barrio estaba en pié, todos querían un arma,
Confieso que yo también, en las vías aprendieron a usarlas,
Las de fogueo se modificaban, munición de artesano,
Disparando a 25 metros a una mano,
Había 24, 39 y también algún 5- 7,
Puños americanos y también machetes.
Salíamos a pegarnos al centro,
Parecía que era la moda, porque siempre había con quien hacerlo,
Tranquimacín y cerveza era la droga,
Caminabas entre niños nobles sabiendo quien roba,
Porros ardiendo y flamenco por la ventana,
Un barrio que más que aire tenía humo de mariguana,
Yo entendí que esa batalla no merecía la pena,
Después de ver como metían a más de uno en la trena…
Pero nacimos en el sur, cuna de trapicheos,
Todas las semanas redadas de brigadas en patios de recreos,
Tenía amigos que se hacían cortes en el brazo para salir del centro de menores,
Vecinos que buscaban comida desesperados en contenedores,
La policía pegaba palizas a mendigos en la parte más oscura de callejones.
El caballo corría desbocado por vidas grises,
Cucharillas quemadas, mecheros sin piedra…
Mis vecinos se manifestaban furiosos, el barrio en pie de guerra.
Me duele tanto escribir esta historia,
Son recuerdos de amigos que ya solo viven en mi memoria.
Mi generación era tentada por lo prohibido,
Los porros se hacían pronto, la cordura llegaba tarde,
El colegio se abandonaba temprano y velozmente catedráticos en cocaína y tanques,
La gasolina se sacaba de un Opel Kade,
Cortándole la goma que tenía por debajo… ya sabes,
Las puertas de las Cits se abrían tirando con un alambre hacia delante,
O metiendo el brazo hasta el codo y tirando de un cable.
Pero un día me fui, me da igual que me etiqueten,
Me llevaron hasta el tren en una Vespino de triplete,
No soy un gánster, sí de la calle violenta,
Con 10 años se conocía el éxtasis, los canutos y la absenta.
Las gallinas gordas se gastaban cada día,
Los pollos se guardaban para el día cincuenta,
Las malas caras se devolvían,
las palizas se daban por las que entran.
10 años más tarde.
Mi tía lloraba y gritaba desesperada: ¿Por qué? Mi hijo era tranquilo!
Nunca te han dicho que él jodía con kilos…
En un lugar donde no faltan las muertes, llantos y visitas al tanatorio,
Es mejor no pisar donde las pandillas marcan su territorio.
Él veía como su cartera crecía vendiendo costo, pastillas y cocaína,
Conducir un R8, motos de alta cilindrada… pasó a ser parte de la rutina,
De mientras mi vecina, para poder buscarse la vida,
Vendía su cuerpo infectado con el sida,
La noche guardaba secretos en los arbustos verdes,
Si te atrevías a descubrirlos salías con el corazón a cien.
Me abría paso a coces, los años me enloquecen,
He dado tantas voces que la garganta me escuece,
Ya no, pero antes fiestas bestiales,
Al día siguiente unas bajonas infernales,
Reservados, barra libre y festivales,
Peleas absurdas por locales,
Borracheras en bares… cuando te dices a ti mismo: de esta no sales.
Pero es que…
Almería es un puerto rodeado de barrios marginales,
Donde solo ves esqueletos de lo que iban a ser centros comerciales,
El cerco lo culminan los oscuros polígonos industriales,
Y Niños viendo descargas en la playa y palizas… actividades culturales,
Los pijos le pedían dinero a su papá para montar un ciber,
Otros solo podíamos ir dos veces al año al cine,
Pero eso sí, de catetos, drogadictos y delincuentes… batimos el Guinness.
Diez personas durmiendo dentro de una chabola,
Niños pequeños vendían droga,
Otros la consumían jugando a la consola,
Lo normal era no tener curro,
Comer pipas, beber cerveza y fumar porros hablando de fútbol,
Lo sorprendente era que alguien no repitiera curso…
¿A quién le echamos la culpa? ¿Al profesor de turno?
A España? o al alumno.

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