Viejo cabrón

Era una tarde de principios de año, como otra cualquiera,

To’ el mundo andaba ruling, tú sabes de borrachera,

De repente frenó un coche y antes de que me moviera,

Se desmontaron dos tipos y empezó la balacera.

Mi socio se desplomó en la acera,

Casi casi, muriéndose por un tiro en la cadera,

Antes de que se fueran herimos a uno de ellos,

No pudimos torturarlo porque él mismo se cortó el cuello.

Fuimos con mi socio al hospital,

Los médicos no pensaban que se fuera a salvar,

Decían que tenían que operar,  que había que esperar,

Y si sobrevivía nunca volvería a caminar.

Entonces me fui a’l barrio a ver si podía informarme,

De quién eran esos cabrones que querían matarme,

No pensaba en claro, nada más quería vengarme,

Así que tuve que fumarme un porro para tranquilizarme.

Media hora más tarde con la mente despejada,

Camino a la casa recibí una llamada:

Que lo qué, nene, ya localicé la manada,

Pa’ cuando me digas entrar a su casa de patada,

Dime quién es que yo mismo le voy a dar con la cromada

El cabrón que va a por ti es un guardia civil de Coslada,

Tenemos su casa, su familia ubicada,

Está bien, hasta que yo no dé la verde no hagáis nada.

 

Era de madrugada y yo tenía una misión,

Vengar a mi mejor amigo, no había más opción,

Le metí seis balas al cañón,

Y antes de salir de cacería esnifé y prendí un velón.

Fui pal callejón, busqué a los tigres y subimos en el coche

Que robó un colega mío la otra noche,

Íbamos a 160 por la M40,

se cruzó la policía y no nos dimos cuenta.

Nos siguieron, nos hicieron señas para que nos detuviéramos,

pero acelerábamos, y en ningún momento frenábamos.

Estuvimos dando vueltas media hora más o menos

Hasta que por fin los despistamos,

Seguimos nuestra ruta,

Para encontrar a ese hijo de la gran puta,

Y meterle cuatro balas en la nuca.

Llegamos a su apartamento y aguardamos un momento,

Para asegurarnos al cien por ciento que estaba adentro.

Entonces ahí le vimos sonriendo y contento,

nos preparamos para entrar y darle un escarmiento,

de una patada la puerta se vino abajo y no le dio tiempo,

Ni siquiera a levantarse del asiento.

 

Entramos en la casa del viejito,

Estaba sentao en el sofá viendo Telecinco,

El tipo se asustó y empezó a dar gritos,

Así que le dieron dos machetazos para que cerrase el pico.

Le pregunté por mi amigo, por qué lo mandó matar,

Y el cabrón decía que él no sabía na,

Uno de los socios míos se llenó, le quería disparar,

Pero yo decidí que lo teníamos que torturar.

Lo dejaron sentado en una silla y con la boca amordazada,

Y estuvimos como diez minutos dándole patadas,

le cortamos un dedo, le dimos tres puñaladas,

Y el maricón seguía diciendo que no sabía nada.

Entonces mi colega la sacó y la empuñó,

Y entre ceja y ceja le apuntó,

Le dijo: “Mírame a los ojos, hoy vas a morir, viejo cabrón”,

Y sin pensárselo le disparó.

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