Cuatro letras

Clávame tus ojos,
Muéstrame un atajo,
Dile a tus recuerdos que fui un espejismo,
que mordí el polvo y lo sigo masticando,
y no, no voy de tipo duro… me da miedo tragarlo.
Aún te hablo y me acuerdo de tus muecas,
Voy a escribir hasta partirme las muñecas,
no se trata que quizá te lo merezcas,
Se trata de que esté hecho solo para esta puta mierda.
La decisión me mató por dentro,
Mátame tú, por favor, que sea lento,
Así el sufrimiento hará que se ralentice el tiempo,
Fui a verte con un antiguo amigo,
Me preguntó: ¿Cómo te encuentras, tío?
uff, me estoy muriendo.
¿O no lo ves? te lo dicen mis ojeras,
Cansado del estrés y perseguir quimeras,
Con la presión de no cumplir todas las promesas,
Rompí el juego, mis cartas rotas sobre la mesa,
Te he fallado, te lo suplico, no me quieras.
De verdad, amigo, no me quieras, porque fallo,
Ojala el sufrimiento lo tuviera yo,
Hay que ver como pasan los años,
Ya no soy un niño y el daño aún no se curó.
Me bebo uno y todo sigue normal,
Van tres y sigo en mi eterna espiral,
en el bucle de hundir a todo el mundo,
Parece que me gusta hacerlo mal,
Pero me gustaría cambiarlo, te lo juro.
Actué a sabiendas de que tendría consecuencias,
pero por lo menos me apalea la vergüenza.
Busco a alguien que quiera aceptar mi oferta,
Que me pegue una paliza de muerte como íntimos desconocidos…
Lo contrario no me interesa.

Deja un comentario