El alma

Las banderas, pegatinas, sirenas.
Las capuchas, piquetes, cocheras.
El viejo sindicalista, el estudiante, el inmigrante.
el contrato temporal, el patrón amenazante.
El esquirol, las ratas.
Policías con porras, pistolas y sin placas.
Vuela una lata, lágrimas, el miedo se desata.
Pisotones, carreras, golpes.
Lesiones, sangre en la plaza.
El de azul sonríe de la mano de la ley mordaza.
Llora la familia sin casa, el parado, la madre soltera.
Sonríe el explotador y el esquirol que llena su nevera.
Retumban los gritos de: arriba la lucha de la clase obrera.
A las 12 de la noche continúa la huelga.
Piquetes armados son la resistencia.
Aquí nadie entra, luchamos por el derecho al trabajo.
Por el desahuciado y los millones de parados.
Ese esquirol sonríe, está orgulloso de serlo.
Comiéndole el culo al jefe, ese tiene que ser su alimento.
Dice que las huelgas no sirven.
Que se pregunte por qué no es obligatorio trabajar los findes.
Ya llegan, las sirenas anuncian violencia.
Disparan y se les responde con una lluvia de piedras.
Dos lecheras ardiendo, así se equiparan las fuerzas.
Nuestra libertad es salir a ganar.
Nuestra libertad es el alma de un día de huelga general.

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