En los invernaderos se cultiva explotación y racismo

El despertador suena a las 4 de la mañana. Me levanto, voy al baño para lavarme la cara, la presión del agua es escasa, así que junto las manos y dejo que se acumule. El agua fría me despierta y empieza mi día.

Espero a mi compañero en la calle, monto en el coche y nos vamos a San Isidro. La primera parte del trabajo es sencilla, hay que limpiar unas montañas de cajas de plástico con una manguera que parece expulsar columnas  de hielo. Las dejamos secar mientras subimos al camión y barremos el interior, quitando ramas, hojas y restos de tomates, pimientos y algunas frutas que se cayeron ayer al descargar. 40 minutos más tarde estamos llegando al primer invernadero. Adelantamos a muchas personas que van en bicicleta a trabajar.

PROHIBIDO TIRAR BASURA

Eso es lo que se lee en un muro. De bajo de esa pintada decenas de personas duermen al raso, aguantando temperaturas que bajan hasta los -4 grados. Son personas, por mucho que el explotador que les paga 0,80€ la hora diga que no lo son.

Seguro que los que conocen el mundo de los invernaderos saben quien es el tipo que compró un Porsche en C. Granada 18.

Andrés, te tendría a pico y pala todo el día para que sepas cuanto cuesta poner un plato en la mesa. Cuando trabajando 12 horas veas que te pago poco menos de 10€ te darías cuenta que quien de verdad se lo curra es el que suda por tu empresa. Además te advierto, a mi no me vengas con palabras vacías ni con risitas, que no me despistan.

No das trabajo, Andrés, a quién pretendes engañar, tú solo eres un explotador que se paga coches, casas, drogas y mujeres a costa de espaldas rotas. Con el socialismo se te acabaría el chollo, hijo de puta.

Tendrías que estar durmiendo al raso, como todos los africanos que trabajan hasta caer exhaustos dentro de tu campo de concentración. Campos de concentración que el PSOE pinta como integración, pero eso daría para escribir 5 biblias.

Andrés, me encantaría que te quedaras trabajando en mi campo de concentración una buena temporada. Cuando a final de mes trabajando 24 horas al día cobres menos de mil euros… cuando tus hijos pijos empiecen a entender el significado de la palabra sufrir… Cuando vea que su padre es incapaz de pagar facturas, que el dinero solo le alcanza para comer mal. Me dirás que te exploto.

Seguro que no durarías ni un día trabajando en las condiciones a las que esas personas se ven obligadas a trabajar. Me apuesto el cuello a que te terminarías suicidando, porque no sabes vivir sin lujos. Solo quieres vivir como has demostrado, aprovechándote de la miseria ajena.

 

Andrés, cuanto me cuesta vivir sin apuñalar a gentuza como tú. Sigue apretándoles, que algún día te vas a encontrar una parakina hundida en la garganta. El odio no lo frena tu amada policía, Andrés. Tampoco tu Porsche puede escapar de la furia de trabajadores explotados.

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