Ese niño… Por la noche

El niño tiene sed de sangre,
Dos gorilas le rodean cuando va a sacar miel del enjambre,
En la zona temen su nombre,
Si alguien lo nombra… pistolas y desorden.
El niño está esquizofrénico y va siempre armado,
Está desbocado, en el coche se siente encerrado,
Solo se siente libre cuando mueve contenedores que son pesos pesados.
Camina cortando las espinas y rosas,
Le da igual toparse con guardias y esposas,
La mota le lleva por una ruta peligrosa.
Entra en su barrio, la gente grita desde los balcones,
Camina relajado, se deja ver y desaparecen los follones,
Un mensaje: los niños están dormidos en las habitaciones,
La merca la mete por mar, por tierra, con drones,
El niño tiene cojones.
Se sube en el lambo, conduce el diablo, desfigurada la cara,
Un antiguo contacto quiere trabajar con él, quiere mover jara,
¿De verdad que quieres formar parte del mecanismo?
Si entras sales muerto, ¿estás seguro de ti mismo?
Dentro de una hora subo al barco que va directo al abismo,
Subieron al coche y embarcaron en una lancha en cala salidas,
El niño aceleraba mientras el novato le contaba movidas,
Deja de contarme tus mierdas, la muerte no entiende de vidas,
A mí me odia dios y el diablo me cuida,
La lancha rompía las olas y mojaba su ropa,
Miró a su acompañante: hermano, el clan gitano es lo que mueve a mi tropa,
Dos potentes focos alumbraban la popa,
El niño sonreía, tranqui, saldré de esta como salí de otras,
Cúbrete si disparan, solo hacen su trabajo, es lo que toca.
¡Quiero bajar, esto no me lo contaste!
relájate mi niño, respira o tu cabeza se irá al traste,
Si no estás preparado para esto… no sé para qué embarcaste.
El niño dejó de acelerar, los patrulleros recortaban distancia, ¿estás loco?
Dispararon a los motores y respondió tiroteando al patrón del panoco,
Lanzaron una cuerda, la policía se preparaba para el abordaje y el niño se volvió loco,
Aceleró al máximo, los motores intraborda rugían y ganaba distancia poco a poco,
Por altavoces le ordenaban parar, descolgó los motores de pega: esto para vosotros,
Al niño la suerte le hizo una jugarreta,
Levantó la mirada y el novato resultó ser de la secreta,
Se vio esposado y siendo apuntado por una Bereta.
Llevaron la lancha a puerto y después de quitarle hasta la alegría,
El niño se vio entrando nuevamente en comisaría…
El cabrón salvó del registro algunas cosas y luego, tras quitarle las esposas,
Lo metieron en el calabozo y él sacó un trocito de piedra de hachís,
El resto de presos cantaban por alegrías,
Porque con su compañía la celda no era tan gris.
Uno puso el tabaco, otro la candela,
El niño cantaba una canción improvisada,
Y entre risas y porros veían como el tiempo volaba,
Un policía se acercó, lo sacó y le dejó hacer una llamada,
Llegó el Keto y habló con los maderos,
El niño no sabía lo que decía pero le dejaron salir,
Se piró como un caballero, dejándole a los compis la piedrita de hachís.
Ya en la calle, cansado pero alegre subió al lambo y entró en acción,
Para que ese día terminara siendo leve tenía que darle tortura a ese cabrón.

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