Feliz cumpleaños, amigo

Hola, camarada.
Tal vez felicitarte por tu cumpleaños ya no tenga mucho sentido, pero me apetecía hacerlo.
Hoy es un día especialmente duro para todos aquellos que te conocimos. Aún sigo pensando en el por qué de tu muerte.
Tengo que reconocer muy a mi pesar que el día que terminaron con tu vida consiguieron dejarnos en este planeta sin un pilar fundamental de la lucha Antifascista. Sin una persona buena, humilde, agradecida, alguien que era capaz de dar todo lo que tenía a los que más lo necesitaban. Por desgracia ya apenas quedan personas como lo fuiste tú.
Reconozco que me costó mucho trabajo hablar de ti en pasado y no es para menos. ¿A quién no le costaría asumir que un verdadero amigo le deja?
¿Sabes? Cuando cierro los ojos puedo volver a verte y escucharte. Esas conversaciones sin fin, esas tardes en las que regañábamos a Manuel… pobre hombre, tantos años encerrado y descubrió el secreto de la naturaleza unos meses antes de morir. Espero que allí donde estéis no te la esté liando, jaja.
Nunca tendré palabras suficientes para agradecerte todo lo que hiciste por mi, todo lo que me enseñaste, todo lo que me reconociste. Lo poco que tengo de buena persona es gracias a ti, entre otros pocos.
Ahora estamos en otra lucha, Santiago. Espero que me envíes fuerza, porque la necesito.
Estoy en contacto con tu familia y les ayudo, como sé que tú harías con la mía. Les doy todo lo que tengo, que sinceramente no es mucho.
Ellos también tienen un duro camino por recorrer. El día de hoy es un eterno recordatorio de tu paso por este infierno. ¿Pero sabes? Están muy orgullosos de quien fuiste.
Nunca morirás, porque te tenemos presente.
Feliz cumpleaños, amigo.
Te quiero.

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