Feliz navidad, Alcalde

Hola, Alcalde,

Le escribo para contarle que me ha llegado la carta del ayuntamiento para desearme felices fiestas. También quisiera aprovechar  para contarle como he llegado a estar donde estoy ahora.

Continúo con la espalda partida, la nevera casi vacía, pero me desean feliz navidad.

Son pocos los que saben que me cortan la luz a veces, 10 horas de trabajo, pero la hipoteca son muchos billetes y así no hay dios que sea feliz. Me tienen ahogado, las cosas básicas cada vez son más caras, parece que me están empujando a la delincuencia.

Feliz navidad, sí, para quién o para qué.

Hace unas semanas despidieron a mi mujer. Limpiaba una casa, pero 3€ la hora era mucho dinero para esa familia de pijos. Estuvo en el hospital porque se atiborraba a pastillas por no encontrar una salida, hacerte sentir inútil es el peor castigo que la sociedad capitalista puede imponerte.

Me decía: ¿qué hemos hecho para merecer esto?.

Se lo pregunto a usted Alcalde, qué hemos hecho para merecer esto.

Yo aguantaba con ella en esa habitación fría del hospital. Ponía la TV y solo veía anuncios, familias felices, la apagaba con rabia, porque nadie hablaba de nuestra situación.

La enfermera suspiraba cada vez que la veía, porque sabía que no mejoraba.

Yo intentaba tener fuerzas, pero terminó dándome igual todo. Por primera vez en la vida toqué el fondo del pozo. Llegaban voces, eran mis hijos que lanzando monedas pedían deseos:

  • No más hambre en el mundo.
  • – No más violencia.
  • – Que todos tengan oportunidades.

 

Al cabo de 2 semanas mi compañera murió. Los médicos decían que no se tomaba la medicación y que tiraba la comida. Les digo que no, que no a muerto. Que ha sido asesinada por este sistema.

 

Querido alcalde, dirás que no has matado a nadie, pero si tus políticas defienden a quienes lo hacen eres cómplice directo. Eres la misma escoria, la misma basura. Estás bañándote en la sangre de la clase obrera. Deseo que algún día tengas un accidente de tráfico, que se te mueva un poco el cerebro y puedas pensar.

 

Querido alcalde, algunas noches busco comida en el contenedor. Hasta que consigo algo que pueda llevarme a la boca pasan horas, porque el supermercado que señaláis como ejemplo a seguir echa lejía en todos los productos que tira.

 

Querido alcalde, el ayuntamiento nos trata como ratas, como apestados, como mierda. Con el dinero que te has gastado para el regalo de tu mujer mi familia podría vivir 6 meses sin preocuparse de nada.

 

Querido alcalde, mi regalo de navidad es que pases conmigo un solo día, que vivas y experimentes lo que tengo que hacer antes de llegar a casa por la noche. Seguro que así llorarías sangre.

Pero te pido que vengas hoy, porque vienen a desahuciarme, parece que las leyes Europeas que impiden que una familia con hijos menores se queden en la calle no se cumplen.

Tranquilo, Alcalde, estamos en navidad, hay que ser feliz, pero sabe qué? Que hoy voy a vengar a mi mujer, esta casa la hemos estado pagando con mucho esfuerzo, sacrificio y muchas lágrimas. Nadie tiene derecho a quitarnos nuestro hogar, tampoco a hacernos todo el daño que nos habéis hecho.

Alcalde, están subiendo, pero no les pienso abrir la puerta.

  • Subid, os espero, que vais a ver lo que un obrero jodido calienta.

Suben por las escaleras que antes fregó mi mujer, entonces les lanzo un cubo con gasolina, fuego y su maldad se quema.
No, Alcalde, ¿por qué me tienen que afectar los gritos? Nadie me ayudó cuando yo gritaba desesperado. Que sufran, han venido a quitarme mi casa. Tranquilo, no me voy a suicidar, porque quiero desearle feliz navidad al juez.

Alcalde, feliz navidad. Pero cuidado porque ando suelto y pienso darte el regalo de reyes en persona.

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