Fuerza, Francis

Aunque nos separen los muros estamos juntos,
sé que estás contando los días, las horas, minutos,
soñando para que llegue ese momento,
en el que termine la condena y termine tanto sufrimiento.
Conozco la soledad, la celda, los llantos,
las rejas frías, los muros de cemento,
haciendo lo que sea para matar el tiempo,
bajo ese techo… en ese infierno.
Controla la tristeza y el odio,
allí eres esclavo de la rutina y el horarrio,
cortes en tus brazos, qué remedio,
aislamiento, trato vejatorio.
Cuando alguien paga por un acto temerario,
se ve el resultado: otro preso muerto a manos de un funcionario.
El sistema judicial es un sicario,
paz y libertad para mi hermano, Francisco Barrio.
Y dás otra vuelta en el patio,
y te haces mayor en tu sitio,
y solo por cambiar de vista estás deseando que salga el juicio.
En la cola para pillar comida o agua,
agitando el pañuelito desde la ventana,
tus hijos y mujer esperándote detrás de la alambrada,
mirando el buzón, esperando la llamada.
Tu destino en otras manos,
impotencia, estás metido en el foso,
una vez fuera, cualquier detalle,
que nadie valore para ti será hermoso.
Ahora tu mujer está cargando todo el peso,
resiste a pesar de ser de carne y hueso,
no sabes el dolor que siento, amigo, no sé si lo expreso,
esta sociedad de mierda no ayuda y por eso,
escribo por tí, gitano, y por todos los presos.
Fuerza, amigo. Te quiero.

Deja un comentario