Para tí Santiago Rodríguez, porque sobran motivos. Gracias

Hoy he vuelto a coger fuerzas, a apretar las tuercas,
A darle mil vueltas, en la culata mil muescas,
No demuestran, luego presumen,
No se dan cuenta que mañana baja lo que hoy les sube,
Pisando fuerte, olor a ciénaga,
Sinceridad inerte a tres metros bajo tierra,
lo dijimos, el grifo de la solidaridad no se cierra,
lo aprendí en Madrid, el antifascismo orgulloso sigue en pie de guerra,
dime qué piensas, en autodefensa?
Tengo más de una historia tensa grabada en mi cabeza.
Unos rezan, otros lloran, otros saltan vallas,
El rico se come al pobre, bienvenido al juego de las ratas canallas,
Altos cargos militares no entran en la contienda, rasos se arrojan a la batalla,
Les azuzan desde retaguardia, pero luego en la vanguardia para ponerse medallas,
La policía mata, como el sionismo en Gaza,
Fósforo blanco tras la cruel lluvia de metralla.
Compañero, no, no tengas miedo, ama la revuelta,
Destroza normas, rompe con los dogmas, ama la lucha como el aire que te da la vida,
Idas y venidas, buscando la cura,
Si tienes frío arrímate al calor que da el fuego que devora un coche patrulla,
O agarra un palo y destrózale la cabeza a un nazi, no tengas dudas.
La unión tiene más fuerza que un buque en alta mar, banderas a la basura,
Esquiva placas, vigila a la UIP, ataca cuando puedas, Madrid es una puta locura,
Señala puntos, supera etapas, rechaza el paki,
Dirígelos hacia la montaña, hay compañeros emboscados como maquis.
Lo escribo por ti, por mí, por todos los nadie,
Por los que murieron, por los presos y los que seguimos en calle,
Santiago, seguimos caminando, orgullo y compromiso,
Hazles temblar, solo así se verá el paraíso.
Escribo con la sangre que supuran mis heridas,
Cumplí lo que te prometí, sé donde está esa avenida,
Bajones, subidas,
Cojones, salidas,
Marrones, policías,
Mi vida a cambio de que los presos tengan justicia.

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