Presos políticos y la sociedad española

Arrastrarse por la tierra o andar, esa es la cuestión.

Viven entre rejas en celdas húmedas, pasan hambre, frío, son sometidos a interminables interrogatorios, son torturados, asesinados.
Hablo de presos políticos antifascistas secuestrados por el estado español. REVOLUCIONARIOS que lo han dado todo por nosotros, sí, por ti también, lo han dado todo por la clase obrera, clase a la que pertenecemos. Son personas que han luchado hasta las últimas consecuencias, mujeres y hombres que han dado su vida por gente que no conocían. Han terminado presos porque este estado les tiene miedo, tiene miedo que en la calle exista gente dispuesta a combatir, a destapar todos los chanchullos, tienen miedo que puedan señalarles y que no solo se queden en palabras las amenazas.
Vivimos en un estado violento, vivimos en un país donde la policía tiene tan asumido su rol, tienen tan asumida su impunidad que actúan violentamente ante personas desarmadas, en manifestaciones pacíficas, en huelgas. Vivimos en una sociedad donde se a normalizado que un policía pueda lanzar escaleras abajo a un niño de 6 años en un desahucio, donde empujen a señoras mayores. Vivimos en un país donde la policía no duda en utilizar los coches para intentar o incluso conseguir atropellar a manifestantes. Vivimos en un país donde la policía se permite el lujo de reír al terminar un desahucio, donde te golpean incluso cuando estás inconsciente en el suelo, donde pueden entrar en tu casa y robarte todo.
Señores, no enseñáis las placas, pero las cámaras graban. Para vuestra desgracia no olvidamos las palizas.

El estado español ha hecho creer a la gente que las prisiones son cómodos hoteles de 5 estrellas. Quien crea eso es imbécil rematado. Hay muchos presos con condenas merecidas, pero hay otros muchos que no. Hay presos que llevan 17 años en prisión solo por tener unas ideas, por ayudar, por dar oportunidades a trabajadores. Hablo de militantes del PCE( R) y otros muchos movimientos antifascistas.
Seguro que te importa una mierda su historia, pensarás que si están en prisión será por algo, que no se pueden confundir al condenar a tantas personas. Seguro que eso lo piensas porque no sabes quién son, porque nunca te has molestado en investigar, en analizar. Efectivamente ellos no se confunden al condenar, condenan a los que han sido capaces de cambiar las cosas y a los que seguirían cambiando la sociedad. Pero que les quede claro que son semilla de libertad.
La mayoría de presos políticos están desnutridos, con grabes enfermedades, una desatención sanitaria que nadie merece, nadie. Resisten, resisten porque desde fuera la solidaridad es activa, protestamos, nos jugamos algo más que unos Twist por ellos. Resisten pero allí dentro la fuerza se marchita muy rápido.
Manuel Arango (preso político) vio como su compañera , Isabel Aparicio era asesinada hace unos años en una prisión española, fue víctima de terroríficas torturas, palizas e incluso una operación en el suelo de su celda por los mismos funcionarios, una operación que solo era un intento de asesinarle, la querían ver llorar, tanto como cuando le hicieron abortar a patadas. Cuando Manuel comunicó la muerte de su compañera lloraba con un dolor que no se puede explicar con palabras. Sus lágrimas eran disparos que caían por su cara, pero que aún no han tocado suelo y el día que toquen suelo estarán llenas de sangre.
Si tu dices que los presos no merecen atención sanitaria como cualquiera eres un hijo de puta sin más.
Si tú dices que prefieres que atiendan antes a una persona que no a cometido un delito antes que a un preso, eres una mierda de persona.
Si tú deseas la muerte de presos, deberías de estar encerrado junto a los asesinos que tanto odias.
Los presos están muriendo en prisión, España viola constantemente los derechos humanos más básicos.
Apoyar este sistema es como darle a un vagabundo un bocadillo y luego dejarlo inválido pegándole la peor de las palizas.
Este sistema está manchado de sangre inocente. Pero te hacen creer que España es un gran país, un gran país para los que roban a manos llenas, para la oligarquía financiera, para ellos si es un gran país. Pero te necesitan a ti para que puedan seguir disfrutando del teatro.
Te guste o no, los presos políticos están en tu mismo barco. Criminalizarlos es solo seguir apoyando que el abusón de clase siga pegándole al compañero más débil.
Pero sigue preocupándote por tener la última camiseta, vestir con las marcas más caras, tener el teléfono móvil más moderno. Que si fuera tu hermano pequeño el que fabrica todo eso verías como no te hacía tanta ilusión.
Pero sigue drogándote, pensando que algún día tendrás mucho dinero y conseguirás vivir rodeado de lujos. Que cuando quieras darte cuenta estarás tomando antidepresivos por no alcanzar un nivel de vida que la enfermedad del dinero jamás te permitirá conseguir.

Pregúntate qué te hace estar orgulloso de ser español. Yo no estoy orgulloso de pertenecer a un país que oprime a otros pueblos, que asesina a niños, que tortura a su gente. Un país que ha conseguido que la gente tenga miedo de acudir a las manifestaciones por si la policía les hace algo.
Ya, ya sé que lo sencillo es pasar, conformarte y mirar a otro lado. Lo difícil es estudiar la historia, investigar y hacerte preguntas.

Yo seré un descerebrado, pero por favor, cuando aportes a la causa tanto como yo, me cuentas.
A mi me respetan los verdaderos luchadores. Me respetan porque caminamos codo a codo.

No me voy a ir de España, España me ha visto nacer y me verá arder.

A vosotros, camaradas, fuerza. Desde la prisión de 4º grado luchamos, ojala fuera con vuestro coraje, pero somos demasiado cobardes. Los que os conocemos sonreímos por si la muerte viene, que no se piense que le tememos a la nada.
El sistema tiene cáncer y pronto estallará.
Os queremos, no hay muros ni rejas suficientes para haceros sentir encerrados y si algún día los hay, estaremos rompiéndolos con una hoz de rebeldía y un martillo de protesta.
Podéis estar tranquilos, la gentuza que os llama terroristas lo hacen desde la comodidad de un sofá. Cabezas vacías, borregos domesticados que jamás sabrán ver el esfuerzo de leones salvajes.
Seguimos siendo chispas que hacen que la antorcha de Aparicio nunca se apague. Mientras siga calentando habrá esperanza.

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