Queda menos

Suena el teléfono a las una y cuarto,
un calor que abrasa, lo cojo, sal, hermano,
me dice una voz temblando.
Me cuelga, me calzo las zapas y salgo.
Lo veo en la acera llorando, con el rostro blanco,
Antes de poder decir una palabra me da un abrazo,
me recuerda todas las veces que nos hemos apaleado,
me habla de la familia, del barrio, de hace años,
le cojo la mano y le digo: tranqui mi nene, yo estoy a tu lado.
si no fallas ten por seguro que yo no fallo,
gracias primo por mantener el trato.
él habla de cuando éramos criajos,
le corto, recuerda que de la calma a la ruina solo hay un calo,
y que del amor al odio… solo un paso,
le empiezo a hablar de pesadillas, de lo que me tiene acorralado,
delante de mí le ofrecen una tacha, un gramo,
lo rechaza, pero el gitano se hace un plajo,
ves tío, judas no fue el único falso.
¿Cuántos te venderían por un filetazo?
mira para otro lado y susurra: demasiados.
Le digo niño, echo de menos tanto…
me responde joder, no me lo recuerdes, que demasiado lo he llorado,
Guardamos silencio, cojo un cigarro, lo prendo, dos tiros y se lo paso,
dos tiros… lo que tendría que darle a los que han traicionado.
Le paso por encima el brazo y mientras le agarro,
le prometo que algún día tendremos más dinero que agua Mayo,
me dice que ojalá, que demasiado hemos soportado,
si, nene, algún día, lo que no sé es cuando.
llorando dice que mejor tarde que nunca, pero que mejor temprano,
que la vida son dos días y están pasando,.
Tranqui, tío, estaré atento y te esnifaré cuando estés rayado,
ríe, yo te fumaré cuando estés liado.
Lo que alivia una sonrisa cuando todo es malo,
lo que alivia una sonrisa después de un mazazo.
Dice que le regalará a su hermana pequeña un caballo,
que pagará todas nuestras lágrimas al contado,
que seremos millonarios…
cuidado con la codicia, hermano,
vamos a la plaza, unas cervezas, que no es momento de desanimarnos.
Estamos a 28 grados,
mientras baja la temperatura enciende el cuarto,
a un cuarto de las cuatro,
la calle desierta, en la plaza estos dos gatos.
se acerca la perra, la ve y me dice: en un futuro te llenarás de fajos,
no sabes lo que es que valoren lo que más amo.
Le paso un cuarto, bueno, díme cómo vas,
buf, voy, juraría que estoy mejorando,
pero parece que camino por un suelo mojado,
tengo que irme y a los pocos pasos, me dice: chacho,
perdón por todo lo que te he molestado.
Nunca es una molestia ayudar a un hermano.

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