Simplemente, la vida (2)

Somos fuertes los que crecimos entre palos,
recuerdo todo aquello que tuve con los ojos cerrados,
más grande que el odio a la policía, el dinero y la biblia, es el amor a mi familia,
y el amor a mis hermanos.
He sido culpable de más de una lágrima,
entre las limas y los cromos pasaba el recreo,
hoy sé que mi dominio con el litro era evidente,
y que me sentía más fuerte que Tramontana y su crew.
Recuerdo haber caído y haber malgastado el tiempo,
a causa de la droga muchos perdimos nuestro encanto,
vivimos en un mundo enfermo que muere por dentro…
y aquí muchos se creen dios, pero ni dios es para tanto.
Y punto, doy gracias al silencio,
de renacuajo iba a casa sin la punta de la barra del pan y con el chándal sucio.
Superando trampas, problemas del día a día,
dos chaquetas en el suelo eran los palos de nuestra portería.
Aún tengo en la memoria decepciones y putadas,
después de una paliza de papá, él se encontró con las lunas de su coche destrozadas
te gané a tu propio juego, eh… a ver quién daba más puñaladas
te dije más de una vez que tú a mi los cojones no me los tocabas.
Me echaban de mil sitios, volvía a casa completamente ciego,
echo de menos la infancia, resolver los problemas a puños y patadas.
El primer cigarro con música de Bob Marley,
agotado de tanto mirar a la vida y susurrarle que no logrará tumbarme.
Cansado de vivir recordándome a mi mismo quien soy,
un puto terremoto, como Jonás Jil Restroy.
Aprendí que fuera encontraría de todo, pero gratis nada,
que sin querer jugar jugamos al pío pío y que se salve quien pueda,
con colegas de hace ya tanto… que ni los conoces,
ya… nene. El tiempo y la droga envejece.
Desde nunca me faltaron las ganas,
si estas brechas y cicatrices nunca hablaron de una infancia sana,
me hablan de calle y esas mierdas…
¿Qué coño me van a contar? me crié pegando tirones y lanzando piedras.
Ay, lo que daría por volver a esos días de jugar y sonreir,
decía lo que quería decir y no lo que querían oír…
era un niño contento, capaz y desconfiado,
que había aprendido a perder, pero no sabía lo que era la traición ni ser apuñalado.
Tantas historias en el cofre de mi memoria cansada,
solo fotos recuerdan lo que fue y mi mirada explica todo lo que queda.
Me encantaría volver a los 90, pagaría mil monedas,
pero el tiempo no se compra ni se vende, aunque me joda.
Me gustaban esas peleas, porque aprendí que las peleas no duelen.
bajaba con lo puesto a la vía a coquetear con la maría con Darío, Rubén y la Sole,
luego bebiendo en el parque y ahora solo piso el parque para comprar polen.

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