Tu diario

Vivía para la calle y no para él,
Se moría todos los días por la ansiedad y el estrés,
no lo veías, manía persecutoria cada vez,
cambiaba las cosas de la casa hasta seis veces al mes,
creció entre peleas, discusiones, en la piel marcas de cinturones, es obvio,
pensar en la infancia era pensar en odio,
la terraza muchas noches fue su dormitorio, tenía ganas de matar,
gritaba desesperado, la vecina decía que estaba loco de atar,
con 12 ya no se fiaba ni de su madre, quería estar solo,
fue cuando empezó a trapichear y a interesarse por el oro,
su sueño era salir del barrio de mierda y dejar atrás todo,
los yonquis, las putas, los gritos, los lloros,
la primera vez que se vio solo en la calle se dio cuenta que sin dinero no era nadie,
miraba mal por cada céntimo que le debían,
no era un rata, solo que sabía la diferencia entre cama caliente y calle fría,
no salía de fiesta, prefería quedarse en casa y colocarse,
mirarse a un espejo para escupirse y odiarse,
el barrio era como una cárcel de angustias, miedos y recuerdos donde ahogarse.
Cuando le pegaban por la noche rezaba para no saltar al abismo,
Y así fue como empezó a creer más en dios que en si mismo,
vio lo que hacía la coca en vena y toda esa pena,
por eso la vendía y decía: mi nariz nunca la prueba,
La vida son giros, nunca quiso hacerlo así,
terminó metiéndose un gramo… no fue un cumpleaños feliz,
no vio a nadie morirse a tiros, pero a picos sí.
La cosa se puso seria, allanamiento de morada,
se sacó unos cuantos cientos de euros por toda la cara,
corría con la cara tapada,
16 años, dinero en el bolsillo y una vida arruinada.
Falló muchas veces, pero nunca a si mismo ni cuando daba su palabra,
hizo mucho daño, pero nunca tuvo maldad,
era él o ellos, cuestión de prioridad,
quería ser transparente, ni león ni tigre,
el dinero no era para ser rico, era para ser libre.
Llegó Gloria, empezó a cambiar por ella, pero falló también,
le dijo: cambia por ti mismo, es la única forma de que salga bien.
Volvían más de 15 veces al día, pero oye,
si me quieres tal y como soy bien, sino que te follen.
Ella se fue y a él se le encogió el pecho,
no tenía sitio para otras, follaba a las demás con despecho,
bebía con putas, se mataba con buena coca,
y en el fondo lo que quería era dormir abrazado a otra.
Se compró una pipa con el dinero de la hierba,
porque iba de duro, pero era un inseguro de mierda,
y un paranoico, no vendrá mal, decía, es por si acaso,
a mi no me va a robar en mi casa ningún payaso.
Había dos modos de ser alguien en el guero,
uno era pegarse a quien ya lo era, otro empezar desde cero,
lleva solo desde entonces, chico,
aprendió que tenía que escuchar, abrir los ojos y cerrar el pico.
Nunca se sintió querido en ningún lado, tía,
cuando empieza a sentirse apoyado desconfía,
dice que no será feliz en ningún lado,
solo está tranquilo en su cuarto, fumando, encerrado.
La ambulancia se llevó a su tío al hospital de Almería,
él bebía en casa, lloraba, se iba a ir la única persona a la que quería,
suena el teléfono, descuelga, ¿quién es? pregunta,
era alguien de su sangre diciéndole que está muerto por su culpa.

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