Tu futuro

Miércoles 28/07/2021
Recién llegao, aeropuerto de Palermo,
siete y cuarto, estoy contento, tengo que hacerlo,
delante de mi un Jet privao, de algún narco,
mis armas y la droga vienen en barco,
salgo de la terminal y el coche en la puerta,
dentro una guarra con las piernas abiertas,
mis ojos al rojo vivo, como el sol de Sicilia,
una ora después cenando con los que considero mi familia,
con cara de: “Me importa una mierda.” sentao en mi silla.
La copa en alto, brindando con vino y gaseosa,
hablando a voces, casi gritando,
si, nene, la Cosa Nostra famosa,
pero aquí se lleva lo de matar pensando en otra cosa,
sin pestañear, la pasta ardiente, la carne jugosa,
matar a Rosa, su hijo es de los que ponen esposas,
la muerte es mi diosa, amante sagrada,
casi como mi mama, 55 y encima de la cama,
manchar de sangre su pijama,
Rompiendo el drama, tirar de escama,
apuntarle para que lo lama,
follarle sin saber como se llama,
luego una ducha, limpiar el arma, queso de Parma,
traje a medida para darle salida,
sin despedidas, abro el armario mordiéndome el labio,
viendo como se apagan las farolas del barrio,
acariciando el Magnum, mi compañero de rodillas, rezando un Rosario,
esto no era necesario.
Llegando al lugar le veo,
el ignorante me está esperando,
¡Oh! ¡Salvatore! que bueno verte,
le dije, pero mi mirada le amenazaba de muerte,
dos besos y un abrazo fuerte,
y de repente lo siente, el mensaje del cliente,
una ráfaga y su cuerpo inerte.
Sé que ahora se arrepiente,
así es como una michi se convierte en serpiente.
Seis ceros en mi cuenta corriente,
ahora desaparecer entre la gente,
si mi corazón ya no siente,
Eh, Víctor, lupara bianca,
doy carta blanca,
ya vuelvo a casa.
Llaman por la noche, pf, me tengo que ir a trabajar,
¿Ahora? ¡si son las tres de la mañana!
ya, pero me han llamado y me tengo que ir,
me cago en la puta, Víctor.
es noche cerrada, dejo a mi mujer y me despido de los bichos,
bajo dando saltos de mi piso,
no me he afeitao con las prisas…
pero bueno, da igual, brilla mi sonrisa,
estoy pensando en si lo aviso,
o liarme a tiros después de entrar sin pedir permiso,
bebiendo vino con yerak en Punta Carena,
borracho mirando Capri, nos contamos nuestras penas,
hasta que se acaba la botella.
Luego, dirección Guisseppe a 220 en el Módena,
esta es la vida que quiero, socio,
vendo como si estuviese en quiebra para levantar el negocio,
él conduce, yo veo anuncios luminosos,
me meto una raya porque me pesan los ojos,
estar a mi lado, privilegio odioso,
para esta ocasión Mi Magnum Norica del treinta y ocho.
¡Benvenito, Víctor!
¿Che, vi contate?
murmuro: amanece, que no es poco…
me pregunto como puedo llevar tan bien esta puta vida de locos,
a dos kilómetros del puerto, hemos quedao en su barco,
dos horas para ir, matar y quitarnos el muerto,
después comida con sus suegros,
pasear por la calle, escuchar los lloros, los gritos, los ruegos.
Ya en el timón, llevándolo lejos,
tomando unas cervezas, hablando de los tiempos viejos,
socio, vete a por unos hielos,
mi camarada dice que lo sabe, porque le tiemblan los dedos,
pero yo no me preocupo, tendría cojones el asunto,
al rato subió el cabrón con cara de susto,
¿Qué te pasa? le pregunto,
de repente saca la pistola para intentar dejarme difunto,
gran tanda de tiros, como puedo los esquivo,
hasta que me pongo por su espalda y con el cable lo aniquilo.

Ramón…
Dónde estás, Ramón.
Palabra que te voy a matar, Ramón.

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