Una perra que no sabe morder

Que me lo diga tu puto corazón,
Ilumino tus miedos con los relámpagos rojos de mis ojos,
No paro de tararear borracho mientras tú duermes,
Un día tras otro, despacio,
Hasta que me haga el santo, atrapado en el pasado,
Apoyo las manos en nuestro tejado…
Te conozco tanto que podría ir de aquí a tu mundo con los ojos cerrados.
Pero no quiero, tengo que sufrirlo,
Porque para eso lo he hecho.
Sobrevivo en un lugar donde los recuerdos se deshacen,
Pero no me preocupa, he estado aquí antes,
Me santiguo como don Ángel,
Pulsos de miradas, corazones errantes,
No sé que quieren de mi esos hijos de puta,
Si ya estoy muerto, no pueden matarme,
Ya no tengo sangre, ni dolor, tampoco hambre,
No tengo bondad, ni ganas de volver.
No voy a acostumbrarme tampoco,
Soy un lobo indomable.
Sabrás todo lo que te he querido cuando me escuches gritar,
Una ráfaga de AK47, quiero descansar junto al mar.

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