Vivir o morir fue.

Ya desde pequeño estaba lleno de sueños,
quería volar, llegar a la luna, tocar el cielo,
mal estudiante, volvía a casa de la mano de su abuelo,
su padre de su madre se separó,
al poco tiempo fue cuando su abuelo falleció,
nunca le explicaron la situación,
solo lo veía más delgado, no pudo decirle adiós.
Con 7 años su madre le cogió, se lo llevó a otro pueblo,
él no sabía lo que estaba sucediendo,
de repente en su vida todo cambió,
le dijo que no, que allí no se veía viviendo,
le dijo que como lo sabía, si no había hecho ni el intento,
dijo que no se preocupara, que se pusiera contento,
que si en un año no estaba a gusto terminarían volviendo,
una promesa que terminó incumpliendo.
al menos de ese pueblo se llevó a un hermano,
caminaba por la calle, ese chico se estaba peleando,
tres contra uno, le iban ganando,
se metió por medio y dejaron a esos tres finos a palos.
Con 11 aprendió a escribir, según él para escribir tonterías,
tonterías que hacen vibrar mi corazón hoy en día.
A los 12 ya supo lo que era una paliza de la policía,
en una huelga de agricultores junto a los demás él también resistía.
su madre le maltrataba, peleas y peleas, el pan de cada día,
a los 13 le dejó en la calle, no se lo creía,
tirado junto a una bolsa vacía,
como un perro, esperando por si alguien le recogía.
y se fue a vivir con su padre,
se sorprendió, porque su hijo ya no era el de antes,
y le aguantó, cuando ni él podía soportarse,
a los pocos días en el cuartel le dieron una paliza bastante gorda,
salió sin decir nada, se puso a trabajar en la obra,
hizo la maleta y se marchó, no le quedaba otra,
se fue a trabajar al campo, no tenía experiencia,
aprendió a las malas, puso todo su interés y paciencia,
quiso buscar otro trabajo, pero vio como funcionaba el juego,
para trabajar necesitaba estudios y para estudiar dinero,
terminó encontrando una plaza en un barco,
le daba pánico el mar, pero sabía que tenía que empezar desde lo más bajo,
pronto de un almacén le hicieron encargado,
quedó sorprendido, él, que ni la educación básica se había sacado.
A los 17 compró un terreno, demasiado grande, por suerte o desgracia,
visitó a sus padres para darles las gracias,
madre, padre, gracias por haberme dado la vida,
les agradeció los cuidados, la ropa y cada plato de comida.
Muchos años después…
Tú no te fíes, hay muchos que dicen ser santos,
se creen dioses, pero ni dios es para tanto,
pero espabila, que a la tierra hemos venido a trabajar,
eso de descansar… lo dejamos para cuando estemos en el agujero.
Primero mi familia, otro día será mañana,
despertándose antes de que saliera el sol de la cama,
patearon la puerta, se acercó, me dio un beso en la cara,
tranquilo, que abuelo está aquí, no te va a pasar nada,
seguridad en su mirada, no hace falta ni decir,
que en sus ojos siempre ha estado el motivo de mi existir.
Lo último fue:
no hay trabajo, esto es vivir o morir.
Y vivir o morir fue.

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